Tras el éxito de Carcassonne, la línea creció con numerosas expansiones y variantes autojugables diseñadas por diversos autores. Era cuestión de tiempo que saliera su versión para los más pequeños, Junior Carcassonne.

A pesar de que el original no presentaba grandes dificultades en su mecanismo (poner loseta, poner meeple, puntuar), la adaptación lo simplifica aun más para hacerlo más comprensible a los niños sin descuidar el componente de estrategia propio de la serie.
En lugar de puntuarse ciudades, caminos, granjas y abadías, ahora sólo tendremos en cuenta los caminos. Todas las fichas encajan unas con otras. Y la colocación de peones no es a voluntad, sino determinada por los dibujos de los niños vestido de colores que aparecen en las losetas. Cuando un camino se completa, todos los jugadores ponen un meeple encima de cada niño de su color a lo largo del mismo, ganando la partida quien primero coloca sus ocho figuras.

Para los más grandes, la estrategia se centra en saber a qué caminos sumarse y qué caminos conviene no cerrar, para aumentar el número de nuestros meeples sobre el tablero y reducir los que los rivales colocarán. Para los niños, sin embargo, la emoción la ponen el azar al sacar la loseta (y esperar que sea la de tu color) y el tablero cambiante, un puzzle que puedes rellenar a tu gusto y siempre mostrará un curioso paisaje.
A la sensación final agradable contribuyen en gran medida el rediseño de los meeples, más grandes y fáciles de coger, y más “cabezones” que los meeples adultos, como si efectivamente fueran niños (minimeeples :D ), y las losetas más grandes y contundentes que las del resto de juegos de la serie Carcassonne, gustosas de manipular.
Otro gran juego para niños que los padres pueden disfrutar al mismo tiempo.

Autor: Marco Teubner
Editorial: Devir
Edad: ≥4ã
Nº jugadores: 2-4
Tiempo: 20’
Precio recomendado: 20€



